jueves, septiembre 28, 2006

Momento 1: El momento del no-momento

Uno de mis últimos momentos es ver como alguien muy cercano a mí deja de ser aquella persona de conocía. Un fallo de memoria, un desplazamiento temporal de la mente. Personas, objetos, lugares... todo perdió el sentido para esa persona a la que tanto quiero. Una regresión de cuarenta años en un instante.

Sorpresa, miedo, desorientación, impotencia... todo un cúmulo de sensaciones ante una situación, que si bien se podía dar, te pilla con las defensas bajadas. ¿Quién está preparado para ver como esa persona tan cercana y querida no te reconoce? Creo que fue el momento mas duro de mi vida.

Quiero decir aquí que este episodio de fallo mental fue temporal, pero también se que en cualquier momento se puede repetir. Se puede repetir muchas veces. Incluso que un día esa mente se vaya a un periodo de su memoria del cual ya no vuelva. Esos días lloraré, lloraré por esa persona, pero creo que lloraré aun mas por mi mismo, porque habré muerto un poco, porque la memoria me habrá robado una persona a la que quiero con todo el alma, porque... por muchos porque que ahora no puedo escribir pero si sentir.

Quiza sea un pataleo, pero quiero dejar aquí escrito un deseo: me gustaría que la gente que me conoce no permitiera que me olvidara de quien soy y lo que soy. Ante la enfermedad no pueden hacer nada, pero hay una gran cantidad de formas diferentes de negarse la existencia, y es ahí donde un buen amigo puede ayudarme a ser quien realmente soy.

"Que alguien se lleve esa brisa,
que con sus suaves caricias,
se lleva los pedazos que forman mi vida..."

2 Comments:

At 10:42 a. m., Anonymous smiorgan said...

Cuando empiezas a no reconocer a alguien a quien creías uno de tus puntos de apoyo, es muy duro, y duele. Pero a veces es lo mejor. Cuesta entrar en la realidad así de golpe y porrazo, pero quizás sea preferible a ir sufriendo pequeñas desilusiones continuas.
Saludos.

 
At 1:32 p. m., Blogger muelle said...

Tienes razón smiorgan, pero fijate que eso no podemos decidirlo nosotros. Sólo podemos descubrir aquellas cosas que nos van mostrando de la misma forma que los demás únicamente conocen lo que nosotros queremos enseñar.

Que sea bueno o malo lo sabremos al final, aunque desde luego sirve para seguir formandonos como personas. Ya sabes, es preferible quedarse con lo bueno de las cosas porque de las desagradables ya abundan demasiado.

Que sean un puñado de saludos, que de estos nunca se queda uno servido. :-)

 

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